¡Volví! Estoy aquí.

Más de un año sin publicar en este espacio digital. Más de un año aislada del mundo real.

Sino accionas por tu cuenta, otros vendrán a hacerlo por ti. Es lo primero que diré.

¿Lo segundo? Que las situaciones más adversas se viven para conocer eso que llaman fuerza interior.

Y lo tercero: está bien perderse, pero es mucho mejor encontrarse de nuevo.

2018 fue un año extremadamente intenso y oscuro para mi, pero irónicamente es el que más enseñanzas me ha dejado.

Fui protagonista de una película de terror al vivir junto a mi familia un robo y secuestro en nuestra propia casa. Me tomó tiempo, dinero en terapia y mudarme a otro país – en otro continente- para encontrarme de nuevo.

Entendí que nada volverá a ser igual que antes, sin que esto signifique que no pueda ser mejor.

Aprendí que es mejor construir recuerdos que comprar cosas materiales. Lo primero se quedará por siempre, lo segundo cualquiera puede arrebatártelo.

Comprendí que todo lo que necesito debe caber en una maleta. No quiero nada de más en mi vida. (aplica para personas también)

Descubrí que hay dos formas de comenzar de nuevo: con drama o con realismo mágico (escogí la segunda)

Conocí un nuevo lugar donde también conocí a una nueva Betty.

¡Volví! Estoy aquí. ¿Comenzamos de nuevo?