¨Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá¨

Esta es una canción infantil muy conocida, al menos en Venezuela, que las madres suelen cantarle a los niños para que se duerman.

Nada me parece más aterrador que la escena de una madre meciendo a su bebé en un cuarto oscuro, diciéndole al oído -con tono angelical- que si no se duerme un bicho vendrá a comerlo. ¡Madre de Dios!

Hago esta referencia porque con el pasar de los años, la ¨canción del coco¨ parece versionarse con cada etapa evolutiva de una niña, para seguirla como un compañero silente hasta entrada la adultez; muy pocas veces se da en el caso del varón.

Con el tiempo y con el mismo ritmo de la melodía infantil,  pareciera que nos cantarán al oído: ¨¡Apúrate niña! ¡Apúrate ya! ¡Que pasan los años y no servirás!¨.

Es increíble cómo nos inyectan desde muy pequeña esa metáfora de ¨el tren pasa solo una vez¨ refiriéndose así a que no podemos ¨desaprovechar¨ oportunidades valiosas como: la petición de matrimonio aún sin terminar la carrera universitaria; la propuesta de ¨cualquier hombre¨ que se acerque  a nosotras después de haber cumplido los 30 o peor aún la posibilidad de tener un bebé de forma rápida y desesperada -no importa si lo deseas o no- cuando entra en escena el mítico personaje conocido como ¨reloj biológico¨.

Me rehúso a seguir escuchando esta leyenda urbana en pleno siglo XXI, cuando cada individuo, hombre o mujer, tiene la potestad de vivir libremente sin tener que lanzarse al vacío por si acaso esa ¨oportunidad de oro¨ no regresa.

El tren pasa una y cuantas veces así lo quieras. Tiene cientos de paradas y vías, puedes detenerlo, bajarte y tomar otro si la ruta inicial no fue lo que esperabas.

Ocurre con las relaciones de pareja, con las escogencias de carreras universitarias u oficios, con los puestos de trabajos, con las compañías de amigos y hasta con los entornos familiares.

Siento dolor al ver a cientos de mujeres sumergidas en vidas agónicas y oscuras, bien sea en el plano laboral o sentimental, porque ¨ya el tren pasó frente a mi¨, ¨esta es la única oportunidad que tengo¨, ¨a mi edad qué más puedo pedir¨.

La oportunidad siempre estará frente a nosotras y somos libres de tomarla -sin condicionamientos de ningún tipo- o simplemente buscar otra. El año tiene 365 días -a veces 366-, así que el camino puede ser muy largo como para atascarnos en solo una opción, aguantando penurias y momentos amargos.

Es válido equivocarse, comenzar donde te quedaste o de cero. Reír o llorar por la decisión tomada. Sentir miedo o felicidad. Caer y levantarse la misma cantidad de veces. Hacer una vida en pareja o simplemente sola. Tener hijos o gatos. Prometido o un amigo con derecho.

Los patrones sociales no siempre encajan en todas las personas. Depende de lo que te funcione a ti, sin guiarte en lo que le resultó a tu amiga, hermana o madre.

Que no te engañen: el tren pasa más de una vez y puede ser muy divertido cada recorrido.

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