*** Advertencia: una voz que escuchaba en mi cabeza me dictó este post, la misma lo hizo en un tono de humor negro y sarcasmo, por lo que sugiero leerlo con la misma entonación***

 

Hace algún tiempo escribí un post que se llamaba “Hola me llamo Betty Hernández y tengo celulitis” para recrear un poco todo el drama, represión y hostigamiento que sentimos, padecemos y recreamos las mujeres al no tener  “el cuerpo perfecto”. Ha sido la publicación que más vistas ha tenido el blog desde cualquier parte del mundo.

Ahora, con un año más de vida y en plena época decembrina he querido escribir un poco sobre s mis temores, lo que representa la navidad y mis propósitos para el próximo año. Así que comencemos.

La celulitis sigue estando en mi cuerpo, específicamente en las piernas,  pero sin ocupar un espacio más representativo al que ya abarca en mi piel, porque mi seguridad, talento y divinura se encarga de desaparecerla en el acto. Palmadita para mí en la espalda y la vocecita en el oído que dice: “Bravo niña”.

Pasemos a la navidad. Nunca he sentido devoción por ella, me ha coqueteado por 36 años pero aún no me ha terminado de convencer.  El por qué a ciencia cierta no lo sé la verdad, quizás toda la carga social que se le impone a estas fechas, aunado al “tienes que hacer/reír/sentir/regalar/perdonar porque estamos en navidad” es algo que mi cerebro no logra descifrar.

Yo la llamo la época del indulto, porque muchas personas creen que lo que no hicieron en 11 meses lo podrán hacer, con el efecto mágico que todo se olvide, en solo un mes, el último del año, ese el de las lucecitas bonitas y villancicos cantados por niños. Gracias, pero no gracias.

Sin embargo, quizás la edad me esté haciendo cambiar un poco, el 1 de diciembre escribí una lista de propósitos que quiero hacer a partir de ahora para ser eso que llaman “una mejor persona”. Aquí va:

1- Usar menos el secador de cabello. He comenzado nuevamente a querer mi cabello “al natural”,  que la verdad no lo es tanto pero igual uno mantiene el discurso de decir que sí lo es.

2- Bajar la dosis de chocolate a uno diario. Este quizás represente uno de los propósitos más fuertes que tendré que afrontar.

3- No llorar y reír al mismo tiempo. Cada vez que lloro, me rio de mi misma y suelo lanzar algún chiste con humor negro para disipar las lágrimas. Trataré de no hacerlo pero confieso que me gusta un montón salir con una frase jocosa en medio del peor drama.

4- No arrugar la frente y el entrecejo. No puedo mantenerme inmóvil con la cara al menos que use botox y como esto último está muy costoso, debe prestar más atención a mis líneas de expresión.

5- Pasar la página. A partir de aquí los propósitos se van a tornar un tanto más serios y adultos. La verdad es que muchas veces me quedo anclada en situaciones o personas con las que viví determinada experiencia no tan grata. Esto me oprime el pecho porque repaso línea por línea lo sucedido, impidiendo avanzar y sobre todo generando amargura en mi.

6- Perdonar en silencio. Uno suele decir y escuchar “por favor perdóname”  o escribir en las redes sociales “He perdonado todo el daño que me han hecho”. La verdad no pienso hacer ni una cosa ni la otra, solo sentir desde el corazón el sentimiento de avanzar y dejar “sin efecto” cualquier cosa que algún ser querido haya realizado hacia mí y que no haya sido de mi agrado. Desde mi silencio puro y devoción oraré por el o ella y le enviaré luz rosada para que podamos seguir viviendo sin rencores.

7- No hablar de nadie. Esto es una de las cosas más difíciles porque siempre sucumbimos a la tentación de hablar de otra persona y no me refiero únicamente a hacerlo de forma negativa. Muchas veces caemos en un espiral de conversaciones hacia otros, opinando y hasta cuestionando sus acciones, por lo que he decido mantener comentarios neutros y casi que a raya sobre terceros.

8- No cambiar mi forma de ser. Me niego a cambiar mi esencia, lo que si tendré muy presente será escoger mejor a quién mostrársela y a quién no.

9- Aprender a callar. Muchas veces haciendo silencio también se ganan batallas.

10- Hacer ejercicios. Agrego este propósito porque se convirtió en un deseo vitalicio: siempre digo que lo voy hacer pero nunca lo cumplo. Así que lo coloco de último apostando a que muchos no llegarán final de este post.

Así que arriba mujeres y hombres también que el nuevo año simplemente pintará tal como lo colorees.

 

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