Quizás si esta nota tuviera que ser publicada en un portal de belleza el título sería: “5 pasos para ser la mujer perfecta“…  pero no, lamentablemente esto no sucederá porque este blog  solo quiere mostrar las historias y pensamientos de una mujer humana y real.

Sin ánimos de escribir en forma de autoayuda -detesto este tipo de lectura- a continuación comparto con ustedes cómo ser perfectamente imperfecta en 5 sencillos pasos. Sí, leyeron bien, perfectamente imperfecta. Así que quizás este post vaya más en la nota de “A mí me funcionó” o DIY (Do it yourself/hazlo por ti misma) porque con la mano en el corazón me ha funcionado poner en práctica todas estas cosas, sin pasar hambre ni hacer largas penitencias.

1- Autobésate y repite todos los días “Soy un bombón”. Para qué negarlo: las mujeres vivimos atormentándonos la existencia  y la de todo ser viviente  cercano con aquello que no nos gusta: kilos de más, estrías, celulitis, grasa, cabello, dientes, altura… ¡Dios qué desgastante! Si hiciéramos el ejercicio de grabar estos lamentos ni nosotras mismas nos soportaríamos, así que aquí hago un break para aplaudir de pie y hasta que me sangren las manos a todas aquellas parejas que soportan las tontas, sí tontas, quejas femeninas. El día que te pares frente al espejo y resaltes cada espacio de tu piel, en ese preciso momento te convertirás en un bombón irresistible.

2-Dale una patada a eso de ser “la mujer de punta en blanco”. Cuánto tiempo gastamos en cuidar cada detalle de nuestra apariencia, obsesionándonos en querer tener otro tipo de cabello, color de piel y hasta forma de ser. A ver, cuidarse es genial, ser coqueta es divertidísimo siempre y cuando conservemos nuestra esencia. Está bien salir en una foto sin maquillaje o con el cabello al natural sin que eso parezca ser el fin del mundo. La perfección no existe, lo único que es real eres tu como individuo con características particulares;  recuerda que las mujeres no somos objetos manufacturados en serie desde China, por lo que no nos podemos comparar con otras.  Así que no seas tan exigente contigo misma y evita disfrazarte para ir a cada encuentro social al que te invitan solo para encajar.

3- Mantén tus posiciones firmes sin importar que te quedes sin amigos en Facebook. Seamos sinceras ¿cuántas veces hemos tenido que editar, ocultar o hasta cambiar nuestras opiniones por complacer a otra persona o encajar en un grupo? Si, quizás a todas nos ha pasado desde nuestro entorno  familiar, pasando por amistades y hasta con la pareja pero ¿saben algo? esto es realmente deprimente; llegar a la adultez viviendo de esta forma es como caer en la indigencia. Ante todo y con el debido respeto hacia ti y otras personas, debes mantener firmes tus posiciones de vida; éstas no son canjeables, negociables ni mucho menos objeto de burlas. Sino compaginan tus ideas con las personas que te rodean o en el lugar profesional donde estás en este momento, es mejor que tomes otra vía que te permita seguir siendo tu misma.

4- ¡Al diablo toda oración que comience con “a tu edad ya deberías”!. Confieso que me sangran los oídos cada conversación que tenga como hilo conductor “sabes que te aprecio y por eso quiero decirte que a tu edad ya deberías…” y por ahí comienza una larga lista de “recomendaciones por tu bien”: tener novio, tener esposo, tener un bebé, darle un hermanito al primer bebé, casarte por la iglesia, cortarte el cabello, no comer frituras y un sin fin de etcéteras. No se trata de rechazar un “consejo” o escuchar alguna sugerencia que alguien que te estime desee darte, solo que he aprendido que la vida no se lleva con un libreto, que hay miles de formas para vivirla y que todas funcionan, así que muchas veces esas “recomendaciones por tu bien” están fundamentadas en vivencias sin éxito de otras personas, así que “gracias pero no gracias”.

5- Haz tu propia fiesta y luego comienza a invitar gente. Este punto es simple: primero debes aceptarte, conocer cada parte de tu cuerpo, vivir tus propias experiencias y pasarla en grande contigo misma, para luego agregar invitados a tu vida. Suena simple pero en el fondo no siempre es así, primero porque se nos da con mucha facilidad a las mujeres vivir en función de otras personas o buscando la aceptación de terceros,  y también porque suele ocurrir -afortunadamente esto ya va cambiando- que no es muy bien visto ser una soltera empedernida que se traduce en una mujer que vive cada día al máximo, sin dramas ni compromisos formales hasta conseguir su “media naranja” o “el camino al éxito”.

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