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La verdad no se me da muy bien eso de celebrar fechas. No suelo hacer nada en especial el día de los enamorados, a mi mamá le digo que la quiero todos los días y no el segundo domingo de mayo y últimamente las fechas de cumpleaños se me están olvidando. Sin embargo, hoy no quiero pasar por debajo de la mesa el Día de la Mujer.

Cada día me considero más feminista. Sé que algunas me aplaudirán casi que montadas en una silla, otras evitarán hablarme y otros, si en masculino, dirán “lo sabía esta mujer está muy loca”. Sin embargo hoy quiero escribir de lo que en realidad significa para mí el feminismo.

Ha sido tanto el uso y abuso de este movimiento que creo que es momento de parar. De dejarlo de usar, en el caso de las mujeres, como una batalla campal contra los hombres; y en el caso de los caballeros, es tiempo de  reconocer el trabajo que por décadas hemos venido realizando para conseguir los mismos derechos en la sociedad y sobre todo reivindicaciones laborales.

Soy feminista cuando veo imágenes como las que muestro en este post, donde en pleno siglo XXI algunas sociedades  del mundo ni siquiera reconocen a la mujer como un ser humano. Soy feminista cuando encuentro mujeres criticando a otras por lo adictas que pueden ser al trabajo y cuestionarlas por descuidar las labores del hogar. Soy feminista cuando conozco a un hombre que se queda al cuidado de la casa para apoyar a su esposa con su carrera profesional. Soy feminista cuando veo a un caballero en muletas o cargando a su bebé y le cedo el puesto.

Creo que las mujeres estamos malgastando energía valiosa para “demostrar” que somos “más arrechas” que los hombres. La verdad es que la vida se nos pasa en una lucha de poder, en una carrera de resistencia para ver quién es el primero en caer, criando hijos con conflictos que ni siquiera les pertenecen, para lanzar luego a la sociedad  potenciales machistas o mujeres que solo podrán vivir bajo la figura de la victimización.

Por eso hoy me gustaría que hombres y mujeres podamos vernos bajo la mirada del respeto. Con la madurez de aceptar que somos seres biológicamente distintos, que nos complementamos y  que uno no es superior a otro. Además invitarlos a dejar los prejuicios, el miedo en el caso de los hombres cuando se encuentran con mujeres altamente competitivas en el trabajo. Y en nuestro caso a pelear por todas aquellas que aún sufren de discriminación de género, a brindarles esa mano que necesitan para conocer el mundo real y a invitar a los hombres para que juntos logremos eso por lo que tantas generaciones han luchado: igualdad de derecho para tod@s.

Discurso de Emma Watson en la ONU. 2014

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