Pic: pixabay
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Advertencia: el siguiente post está basado en una historia real. Se trata de una “confesión” que me hizo una gran amiga sobre su inclinación sexual. Si sientes que no puedes aceptar otro tipo de relaciones que no sean entre un hombre y una mujer, es mejor que no sigas leyendo.

Como si se tratará de un secreto oscuro, una muy querida amiga comienza una “confesión” conmigo con un dejo de ansiedad y al mismo tiempo alivio. “Betty quiero confesarte algo: me gustan las mujeres”.

Vi en sus ojos toda la sinceridad que un ser humano puede albergar y un alma tan pura que encerraba el más sincero amor, solo que por una persona del mismo sexo.

Para mí no fue nada asombroso, lo confieso. Y antes que piensen que es porque quizás esta chica demuestra rasgos de masculinidad o cualquier otro adjetivo que pueda cruzarse por sus mentes, es porque simplemente para mí el amor no tiene distinción entre una persona u otra.

Ese día mis ojos no vieron a una amiga “lesbiana”, “gay”, “homosexual”… No! Ese día mis ojos vieron a un ser humano sensible, que ha sufrido en una sociedad por el hecho de “ser distinta”, juzgada y que en algún momento tuvo que ocultarse ante las miradas de “el qué dirán”.

Ella me decía: “me gustan las mujeres, he tratado que me gusten los hombres pero nada, es algo que no siento y no puedo forzar. Betty el hecho que me gusten las mujeres no quiere decir que sea una mala persona, una mala hija, una mala amiga; mi inclinación sexual no marca quien soy, sino mis valores, mis sentimientos, lo que me enseñaron en casa, lo que llevo por dentro”.

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Esto para mí fue lapidario. Recibí una cachetada en nombre de  toda esa sociedad que juzga a la ligera, que señala con un dedo, expulsa adjetivos descalificativos a través de una boca carcomida muchas veces en nombre de El Señor. No hablaré de religión, eso ya lo he hecho en otras oportunidades, pero sí de la valentía de esta gran mujer que ni siquiera alcanza los 30 años de edad.

Esta pequeña, porque es una “chama” (como decimos en Venezuela a las personas jóvenes) me dio la mejor de las lecciones: en la vida hay que tener posiciones firmes para ser tu mismo, esto seguramente puede que incomode a un grupo de la sociedad, pero en definitiva no puedes ser alguien que no eres. No puedes interpretar otro personaje, no eres actor.

Yo me pregunto: ¿cuántos de nosotros en algún momento no hemos fingido ser otra persona? ¿Cuántas veces no hemos callado nuestras opiniones o pretendido pensar de otra manera, solo para ser aceptados por nuestro grupo, familia o entorno? ¿Cuántas veces no hemos aguantado en un trabajo, a pesar que no nos identificamos con éste por temor a no conseguir algo mejor? ¿Peor aún, cuántas veces no hemos estado, o visto, mujeres inmersas en una relación como dice la biblia con un hombre, aguantando los peores tratos, humillaciones o por simple conveniencia económico, fingiendo ser un personaje distinto para seguir bajo la institución de un matrimonio?

Mi amiga no tiene nada que ocultar. Ella es una “grande” para mi, que a pesar de su corta edad sabe hacia dónde va y no pretende ser otra persona. No irrespeta a nadie, no es peor hija, no es terrible amiga, no es una cruel hermana y no es una pésima profesional. Al contrario, es un ser excepcional que en lugar de tomarle la mano a un hombre, se la tomará a una chica para que sea su compañera, porque en definitiva cada uno de nosotros tiene el control y autonomía sobre sus propias vidas.

Hoy la aplaudo de pie y no le agradezco que me haya “confesado” que le gustan las mujeres, porque el amor no se explica, el amor solo se siente, se vive… Le agradezco que me haya enseñado tanto en esa conversación que guardaré en mis recuerdos, su valentía de ser quién es en una sociedad tan cerrada y prejuiciosa como la venezolana, y sobre todo le agradezco por ser mi amiga.

Este post se lo dedico a ella,  a todas las mujeres y hombres que han tenido que ocultarse ante las miradas del juicio, mi respeto y admiración para tod@s. El amor es el mejor sentimiento que un humano puede sentir, simplemente no tiene explicación ni condiciones, solo se expresa y sobre todo se respeta!

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