Foto tomada de internet
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“Las personas buenas van al cielo”. “Si sacas buenas notas y eres el mejor de la clase te irá muy bien en la vida”. “Los deportistas viven más”. “Si comes te vas a poner más bonita” (clásica de una madre desesperada para que su hija coma). “Debes encontrar tu felicidad”.

Nuestra vida entera transcurre bombardeada de una serie de “consejos”, “recomendaciones” y “deber ser”, que cuando nos detenemos a escucharlas, nos damos cuenta que hemos vivido en una total y completa ficción.

No existe una tabla de relación entre cómo obremos y cómo nos irá, definitivamente NO! y quien así lo predique definitivamente necesita una tabla de salvación para sobrevivir en esto que llaman planeta tierra.

En el primer párrafo resalté “Debes encontrar tu felicidad”. Una frase que escuchamos desde niños y que crece con nosotros, como una especie de fantasma que nos atormenta cada noche, porque en la intimidad de nuestra cama nos flagelamos preguntándonos: qué hice hoy para encontrar la felicidad? Realmente soy feliz? “Oh no! tengo 40 años y aún no la he encontrado!  Soy un fracasad@”.

Yo me pregunto: es que acaso hay que buscarla? es que uno va a un sitio y le dice a un vendedor “Buenas, me da un kilo de felicidad: medio kilo para comer aquí y el otro para llevar”. Pues no! No es así! Lo peor es cuando caemos en desesperación y buscamos una bolsa de papel para ponerla entre la nariz y la boca para poder respirar, porque OH! SORPRESA! nos pusimos a comparar nuestras vidas con la de los demás -que sí son absoluta y completamente felices- y nos dimos cuenta que somos los seres más miserables del “mundo mundial” -como dicen ahora-.

La felicidad no se busca, solo se siente. La felicidad no es algo incansable, es solo una decisión de vida y hasta posiblemente una utopía que nos mantiene vivos y activos para que pasen los años, rápidos, sin darnos cuenta, entretenidos en algo que nunca pasó pero que definitivamente fue divertido.

Ni hablar de la realidad y ficción que se vive en las redes sociales. El autoengaño forma parte del 90% de las publicaciones. Es como una especie de teatro digital que cada quien arma desde sus respectivas cuentas para ser aceptado, para que otros sientan que sus vidas no valen nada y porque sencillamente están en la etapa de la bolsa de papel, para no caer en ella fuerzan ese estado ideal de “debes ser feliz” para no sentir autocompasión.

En definitiva se trata de vivir un día a la vez. Si me preguntan a mi si lo soy diría que depende: puedo ser la persona más feliz del planeta tierra cada vez que como un espectacular plato de pasta, pero se esfuma de repente si tengo malestar estomacal; lo soy cuando ayudo a alguien -sin decirle nada a nadie-; cuando mis seres queridos salen bien de sus chequeos médicos; cuando cocino y veo cara de satisfacción en cada bocado que le dan a mi comida y por qué no, soy sumamente feliz cuando consigo unos espectaculares zarcillos a “precio de gallina flaca”.

Así que deja de buscarla y simplemente atrévete a sentirla.  Quién quita que capaz leyendo este post hoy puedas decir que sentiste algo de felicidad.

P.D. POR SOBRE TODAS LAS COSAS NO CONSTRUYAS TU FELICIDAD CON BASE A OTRA PERSONA, GATO, PERRO, ZAPATOS, CARTERAS Y/O DERIVADOS POR FAVOR!!

Así de simple!

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